La apuesta chilena por el pino piñonero

Cada año se producen en el mundo cerca de 30.000 toneladas de piñón de pino con cáscara, siendo casi el 50% de la producción aportada por España. Los especialistas indican que el crecimiento de la industria es exponencial, del orden del 7%-8% anual de demanda y con un valor por kilo del piñón blanco (pelado) que oscila entre los 20 a 45 euros. 

Actualmente,  sólo el 4% del peso de las piñas que se cosechan corresponde a piñón blanco. No obstante, desde Europa ya comienzan a mirar otros destinos para cultivar esta especie, debido a que la producción de pino se ha visto mermada por los efectos de una plaga que está afectando a las plantaciones de este árbol y que es un insecto denominado Leptoglossus occidentalis.

Este escenario plantea  insospechadas oportunidades para nuestro país, considerando que este árbol está presente hace más de 100 años entre Coquimbo y Los Lagos. Según cifras de Instituto Forestal chileno (INFOR), en ese país existe una superficie potencial de 8,7 millones de hectáreas aptas  para el cultivo de la especie. De ésta, 1,2 millones de hectáreas serían de alta productividad frutal, y más de 3,6 millones de hectáreas de productividad media.

La jefa de proyectos del INFOR Verónica Loewe, lleva más de dos décadas investigando en nuestro país el desarrollo del pino piñonero.

Hasta el año 2013 había 100 hectáreas de plantaciones muy fragmentadas en Chile, a las que se han sumado en los últimos tres años nuevas plantaciones orientadas a la producción de piñón, que sobrepasan las 650 hectáreas, concentradas entre el Maule y Biobío.

“La producción mundial no alcanza a satisfacer el consumo, y en Chile la especie presenta condiciones fantásticas de crecimiento y producción. Hay una coyuntura de mercado internacional que permite que Chile se convierta en un proveedor mundial importante”, sostiene Verónica Loewe.

El presidente y administrador de la Agrícola y Forestal Los Chacayes SpA, Cristián Jara, es uno de los productores nacionales que está apostando al negocio del piñón mediterráneo en Chile. En la comuna de Coihueco, Región del Biobío, plantó 20 hectáreas de esta especie arbórea entre los años 2015 y 2016.

“Los investigadores del INFOR han desarrollado importantes esfuerzos, pero ahora corresponde que los productores recojamos el guante. En mi caso, me contacté este año con Agromen, a quien compré las plantas- que decidí plantar de 2 años - y probé en siete sectores distintos, diferenciados por su disponibilidad de agua y calidad de suelo”,  relata Jara.

Ex agregado agrícola chileno ante la Unión Europea entre 2011 y 2014, ve un futuro promisorio para la producción del pino mediterráneo en Chile, avalado no sólo por condiciones sanitarias óptimas, sino además por “la contra estación, que puede traducirse en un producto más fresco, que puede llegar a los consumidores seis meses antes, en algunas fechas importantes, y también nuestra disponibilidad de agua, cada vez más escasa en la agricultura mediterránea”, subraya.