Proyecto: Evaluación de costes y modelos de negocio para el uso de biomasa de origen forestal (BIOPATH)

Los países mediterráneos del sur de Europa presentan un gran potencial en el uso de biomasa para uso energético como fuente de desarrollo rural, generación de empleo y fijación de población. Los socios integrantes del subproyecto BIOPATH (componente de la iniciativa Bio-en-area, INTERREG IVC) son la Fundación Cesefor (España), la Fundación Bruno Kessler (Italia) y el IFSTA, el Instituto para la Tecnología y Aplicaciones de los Combustibles Sólidos (Grecia). Las tres entidades, además de trabajar en actualizar un sistema de garantías de biocombustibles de origen forestal, son también partidarios de iniciativas bioenergéticas locales que generen múltiples puntos de empleo y aprovechen los recursos en la zona de producción. Para ilustrar esta estrategia, estas instituciones comparten y desarrollan tres proyectos en los que están trabajando en sus respectivas regiones.

La Fundación Cesefor presenta el caso de un municipio enclavado en una zona forestal en que se pretende hacer un uso integral de sus recursos en un centro logístico local donde recibir madera en rollo explotada por empresas locales de forma sostenible, para destinarla a productos técnicos de madera estructural de alto valor añadido y al astillado para producción de biocombustibles con certificados que garantizan una Gestión Forestal Sostenible. La astilla generada se distribuye a nivel comarcal, además de abastecer a una pequeña planta de pellets asociada (3.000 t/año) y a una planta de cogeneración de pequeña escala anexa (130 kWe), que genera electricidad para el autoconsumo y calor para el secado de la materia prima. Esta iniciativa generará 7 empleos directos permanentes y una industria fuertemente ligada a los recursos locales.

La Fundación Bruno Kessler implementa un sistema de fabricación de pellet mixto en pequeños municipios, a base de madera de los bosques locales y de residuos generados en otras actividades, de forma que se reciclen materiales y se produzca un producto certificado a escala local, con las mínimas emisiones y el máximo rendimiento calorífico. Por su parte, el ISFTA lidera una iniciativa para la producción de biogás en una planta de 1MW, a partir de los residuos de 4.300 animales de las numerosas granjas que se concentran en los alrededores de un municipio.